Investigadores de la UNAM desarrollan método para reciclar aceite usado en jabón
Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México han implementado un proceso químico para transformar el aceite de cocina desechado en productos de limpieza, buscando reducir la contaminación del agua en el país.

Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han desarrollado un proceso técnico para transformar el aceite de cocina usado en jabón artesanal, ofreciendo una solución sustentable para el manejo de residuos domésticos en México. Esta iniciativa busca mitigar el impacto ambiental negativo que genera el vertido de grasas en los sistemas de drenaje, un problema común en los hogares urbanos que afecta la calidad del agua en las ciudades.
El procedimiento consiste en una reacción química controlada donde el aceite, previamente filtrado para eliminar restos de comida, se somete a un proceso de saponificación mediante el uso de sustancias alcalinas. Los investigadores han señalado que, si bien el proceso requiere medidas de seguridad y equipo de protección básico, es una alternativa viable para convertir un desecho altamente contaminante en un producto de limpieza biodegradable que puede ser utilizado en tareas de higiene doméstica o limpieza general.
El equipo académico subraya que el manejo inadecuado de los aceites vegetales quemados es una de las principales causas de obstrucción en las redes de alcantarillado municipales, además de complicar las labores de tratamiento de aguas residuales. Al fomentar la recolección y el procesamiento de estos residuos, la universidad busca promover una cultura de economía circular entre la población, donde el aceite no se perciba como basura, sino como materia prima para nuevos artículos de uso cotidiano.
Aunque actualmente el proyecto se encuentra en una fase de difusión y transferencia de conocimiento, los expertos proponen que este modelo sea replicado a nivel comunitario o en centros de acopio locales. La intención a largo plazo es que tanto los gobiernos municipales como organizaciones de la sociedad civil puedan establecer puntos de recolección permanentes, evitando que miles de litros de aceite lleguen diariamente a los cuerpos de agua o al subsuelo de diversas entidades del país.


