Expertos sugieren retrasar el uso de teléfonos inteligentes hasta los trece años
Especialistas en desarrollo infantil y salud mental recomiendan limitar el acceso a dispositivos móviles para proteger el bienestar emocional de los menores.

La edad adecuada para que los menores de edad comiencen a utilizar teléfonos inteligentes se ha convertido en un tema central de debate para las familias mexicanas. Durante este mes de julio de 2026, diversos especialistas en pedagogía y salud mental han señalado que, de preferencia, los niños no deberían contar con dispositivos de comunicación personal antes de cumplir los trece años de edad. Esta recomendación busca mitigar la exposición temprana a entornos digitales que podrían influir negativamente en su proceso de desarrollo cognitivo y emocional.
El argumento principal de los expertos se centra en la vulnerabilidad de la etapa adolescente temprana frente a las redes sociales y el acceso ilimitado a contenidos en línea. En el contexto nacional, donde la conectividad ha crecido exponencialmente en los últimos años, instituciones educativas y asociaciones de padres han comenzado a discutir la pertinencia de establecer acuerdos comunitarios para postergar la entrega de estos aparatos. La idea es permitir que los menores desarrollen habilidades sociales y de autorregulación en entornos presenciales antes de navegar plenamente en el ecosistema digital.
Por otro lado, existen sectores de la población que ven en el teléfono inteligente una herramienta de seguridad necesaria ante el panorama de movilidad en las grandes ciudades. Ante esta postura, los profesionales sugieren alternativas intermedias, como el uso de dispositivos con funciones limitadas que permitan la geolocalización y la comunicación básica, sin acceso a aplicaciones de redes sociales o navegadores sin supervisión. Esta propuesta busca equilibrar la tranquilidad de los tutores con la necesidad de proteger a los menores de los riesgos inherentes al mundo digital.
La Secretaría de Educación Pública y diversas organizaciones civiles han comenzado a promover guías para que los padres de familia establezcan límites claros en el uso de la tecnología dentro del hogar. Estos lineamientos sugieren que el acompañamiento constante y la creación de espacios libres de pantallas son medidas indispensables para fomentar una relación saludable con los dispositivos. La meta final, según los especialistas, no es la prohibición absoluta, sino un retraso estratégico que garantice una madurez digital más sólida en los jóvenes mexicanos.


