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El huachicol fiscal: una nueva amenaza para la recaudación en México

Las autoridades mexicanas intensifican la vigilancia contra el contrabando de combustibles bajo el esquema de huachicol fiscal que afecta al sector energético.

Redacción Enlace Directo
Foto: eleconomista.com.mx

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público, a través del SAT, ha emitido una alerta prioritaria sobre el incremento del llamado huachicol fiscal, una modalidad de fraude que consiste en la importación ilegal de combustibles bajo etiquetas falsas. Esta práctica, que se ha diversificado en los últimos meses, permite a grupos delictivos introducir gasolinas y diésel al país evadiendo el pago del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), lo que genera una distorsión significativa en el mercado nacional.

A diferencia del robo directo de hidrocarburos en ductos de PEMEX, el huachicol fiscal utiliza los puertos y las aduanas mexicanas como puntos de entrada para mercancía mal declarada. Las autoridades federales han detectado que los productos son ingresados como aceites o lubricantes para eludir los controles de calidad y los aranceles correspondientes, afectando tanto a la recaudación fiscal como a las empresas que cumplen legalmente con sus obligaciones tributarias.

La estrategia operativa actual, coordinada por la SSPC en conjunto con la SEMAR y el SAT, busca fortalecer la inspección en las terminales marítimas y terrestres mediante el uso de tecnología de punta para el escaneo de cargamentos. El objetivo es identificar las inconsistencias en la composición química de los combustibles importados, un paso fundamental para frenar la red de distribución que opera en diversas regiones del país.

Especialistas en temas energéticos señalan que la efectividad de estas acciones dependerá de la capacidad de coordinación interinstitucional para desmantelar las cadenas de comercialización que facilitan la venta de este combustible ilícito en estaciones de servicio. Asimismo, se ha planteado la necesidad de actualizar los marcos normativos que regulan las importaciones de insumos energéticos para cerrar las brechas legales que aprovechan los contrabandistas.

Finalmente, el Gobierno Federal ha reiterado su compromiso de mantener una vigilancia estrecha en los puntos críticos de entrada para proteger los ingresos públicos y garantizar la competencia leal en el sector de hidrocarburos. La actual administración busca transitar de un modelo de cumplimiento normativo básico hacia uno de efectividad operativa, donde la inteligencia financiera juegue un papel central en la identificación de los actores involucrados en esta cadena delictiva.

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