Crece demanda de oficinas Clase A en CDMX pese a alta vacancia
La Ciudad de México lidera la absorción de espacios corporativos en Latinoamérica, aunque la llegada de nuevos edificios mantiene niveles elevados de disponibilidad.

Durante el primer semestre de 2026, la Ciudad de México se consolidó como el mercado con mayor absorción de espacios de oficinas Clase A en toda Latinoamérica. Este dinamismo refleja un retorno sostenido de las empresas a los esquemas de trabajo presencial y modelos híbridos, impulsando la ocupación en los corredores financieros más importantes de la capital. La actividad comercial ha mostrado una resiliencia notable, atrayendo tanto a empresas nacionales como a firmas internacionales que buscan consolidar su presencia en el país.
Sin embargo, este crecimiento en la demanda convive con un fenómeno de oferta persistente. La entrada al mercado de nuevos complejos corporativos, cuya construcción se planeó en años previos, ha provocado que la vacancia se mantenga en niveles significativos. Aunque la absorción ha sido constante, el inventario total disponible sigue siendo amplio, lo que obliga a los desarrolladores inmobiliarios a replantear sus estrategias de comercialización y precios por metro cuadrado.
El mercado inmobiliario capitalino atraviesa un periodo de ajuste donde la calidad de las instalaciones es el factor determinante para los arrendatarios. Los edificios que cuentan con certificaciones de sustentabilidad, tecnología avanzada y ubicaciones estratégicas con conectividad de transporte público son los que registran un desplazamiento más rápido. Por el contrario, los inmuebles que no cumplen con estos estándares enfrentan mayores dificultades para captar inquilinos, contribuyendo a la disparidad en las cifras de vacancia por zonas.
Analistas del sector inmobiliario señalan que el equilibrio entre oferta y demanda podría estabilizarse en los próximos meses conforme se absorba el inventario disponible. Se espera que la consolidación de nuevos proyectos de infraestructura en la capital contribuya a mejorar la plusvalía de ciertas zonas, atrayendo a más empresas que buscan optimizar sus espacios operativos. La tendencia actual sugiere que, a pesar de los retos estructurales, la capital mexicana permanece como un punto neurálgico para las inversiones corporativas en la región.


