Canadá mantiene restricción para el suicidio asistido por enfermedades mentales
El gobierno canadiense ratificó que las enfermedades mentales no serán causa suficiente para acceder a la muerte asistida por razones médicas.

El gobierno de Canadá confirmó este jueves que mantendrá la exclusión de las enfermedades mentales como condición única para acceder al programa de muerte asistida médicamente. Esta decisión ratifica la postura oficial de las autoridades sanitarias, que sostienen que el sistema actual no está preparado para integrar padecimientos psiquiátricos bajo los mismos criterios clínicos que las condiciones físicas terminales o degenerativas.
La medida, observada con atención por diversos organismos de salud pública a nivel internacional, busca priorizar la protección de pacientes en situaciones de vulnerabilidad psicológica. Los especialistas del sector salud en Canadá han señalado que la complejidad de los diagnósticos de salud mental dificulta establecer una línea clara entre un padecimiento tratable y una condición que justifique el procedimiento de terminación de vida.
Aunque el debate sobre la ampliación de este derecho ha sido recurrente en el Congreso canadiense, el Ejecutivo ha optado por una política de cautela. La postura oficial subraya que la prioridad nacional debe centrarse en el fortalecimiento de los servicios de atención psicológica y el acompañamiento terapéutico, en lugar de facilitar el acceso a la muerte asistida para diagnósticos de salud mental.
Este posicionamiento pone fin, por el momento, a las especulaciones sobre una posible apertura en la normativa vigente. La administración federal ha enfatizado que cualquier avance en esta materia requeriría de un consenso social más amplio y garantías clínicas que, a la fecha, las instituciones de salud consideran insuficientes.
Organizaciones civiles han expresado opiniones divididas respecto a esta determinación. Mientras algunos sectores apoyan la protección de los pacientes con enfermedades mentales, otros grupos defensores de los derechos humanos argumentan que se debe garantizar la autonomía de los ciudadanos para decidir sobre sus propios procesos de salud, incluso cuando se trate de padecimientos psiquiátricos crónicos.


