Banca mexicana mantiene liderazgo en captación y crédito al primer trimestre 2026
El sector bancario en México alcanzó un saldo de captación de 13.7 billones de pesos al cierre de marzo, reflejando estabilidad financiera.

Al cierre del primer trimestre de 2026, el sector bancario en México reafirmó su posición como el principal intermediario financiero del país. Según datos consolidados al finalizar marzo, el saldo de captación de los intermediarios financieros alcanzó los 13.7 billones de pesos, lo que representa un crecimiento real anual del 2.8 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Este desempeño subraya la capacidad del sistema bancario para atraer recursos y mantener la liquidez necesaria para el financiamiento de actividades económicas. El crecimiento observado responde a una estrategia de captación que ha logrado consolidar la confianza de los ahorradores y empresas en las instituciones financieras nacionales, a pesar de los retos que presenta el entorno macroeconómico actual.
En cuanto al otorgamiento de crédito, la banca continúa siendo el motor de financiamiento para los diversos sectores productivos. La colocación de recursos refleja una tendencia de expansión controlada, alineada con las políticas de estabilidad financiera monitoreadas por las autoridades económicas del país. Este flujo de crédito es fundamental para el impulso de la actividad económica en los estados y municipios, facilitando la inversión tanto en el sector público como en el privado.
Expertos del sector señalan que esta cifra de 13.7 billones de pesos refleja un mercado bancario robusto que ha sabido adaptarse a las necesidades de los usuarios. La gestión de estos recursos es un indicador clave para evaluar el estado de salud financiera de la nación, permitiendo que la banca juegue un papel determinante en la intermediación de capitales necesarios para el desarrollo nacional.
La solidez del sector es observada de cerca por los agentes económicos, quienes destacan que, a pesar de la volatilidad global, el sistema bancario mexicano mantiene indicadores de solvencia adecuados. Esta estabilidad permite que el crédito siga fluyendo hacia proyectos de infraestructura y consumo, factores que han sido identificados como motores de crecimiento en el contexto actual de la economía mexicana.


